Las Troyanas.

 REFLEXIÓN.

La doble imagen de la mujer: Andrómaca vs. Helena.

Andrómaca.

Andrómaca se representa como una mujer fuerte, segura y sabia. Un prototipo de madre ideal, capaz de defender a su familia (su honor) aunque hayan muerto. Es una persona experimentada, que ha visto a su pueblo caer por culpa de la lujuria de la promiscua Helena. Además ha sido devastada al ver a toda su familia ser asesinada delante suya, y cómo todas las mujeres que le seguían y servían ahora servirán a sus enemigos. Ella culpa de todo lo ocurrido a Helena, y Helena, culpa de todo a los dioses. Son mujeres totalmente distintas y si bien Andrómaca no hizo nada malo, sino proteger a su reino, Helena tuvo un poco de perdón en su historia. Andrómaca simboliza el amor conyugal y filial en un territorio peligroso como es la guerra.

Helena. 

Helena es la mujer de Menelao, rey de Esparta. Ella es acusada de crear el conflicto entre Troya y Esparta, y más tarde Grecia. Se defiende tras la excusa de que fue forzada a partir con Paris ya que la misma Diosa Afrodita es quien le estaba ayudando. Si Paris hubiera comprendido el hecho de que Helena ya estaba casada o ella no hubiese sucumbido a sus encantos, entonces no hubiera habido guerra. Aunque, también hay otra versión en la que realmente es Paris quien la secuestra y aún así es Helena quien paga por ello. Totalmente contrario al diseño y al carácter de Andrómaca se muestra el de Helena, una princesa que llevó a dos reinos a la guerra. Que no mantuvo su promesa con el rey Menelao huyendo con otra persona. Y que aún después de ser rescatada, no reconoce que se fue con Paris por "amor", sino que le ruega a Menelao que le deje volver a su lado. Helena es simboliza la belleza y es por eso que Afrodita la elige como mujer más bella.


CREACIÓN.

Monólogo de despedida de Hécuba junto a la tumba de Príamo.

Hécuba: Oh, Príamo, vengo en nombre de todo tu reino. Vengo, con el peso de tu partida, a despedirme de ti por última vez. Vengo, en nombre de todos los valientes troyanos que cayeron en la guerra. Que con su sangre bañan ahora tus tierras. Las espada y los escudos, ahora sin dueño, descansan después de haber sido testigos de tal masacre. Vengo, en nombre de todas las fuertes troyanas que ahora se encuentran divididas, regaladas, prisioneras. Los griegos, inhumanos, sortean la suerte de cada una de las mujeres troyanas. A mí, el peor destino me ha tocado. Yo, que serviré y acompañaré a Ulises hasta la misma patria que nos destruyó. A nuestra hija, Cassandra, el destino a querido que parta con Agamenón, el mismo que mandó sus tropas a masacrarnos. Vengo, en nombre de tu familia, que lloramos tu ida. Tu hijo, que te acompaña tras ser asesinado por los espartanos. Ellos, que por temor a la venganza, mataron al último troyano, aunque no superara el año de vida. Y por último vengo en mi nombre, Hécuba, para despedirme de mi fiel marido. Que luchó valientemente por su pueblo y defendió su patria hasta la muerte. No tema Príamo, la guerra ya ha acabado y tu dolor con ella. Permite que seamos los que aún vivimos los que lloramos por los que habitan con Hades, y no te preocupes por nuestro terrible destino, deja que tu alma descanse.

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